Protección contra enfermedades de transmisión sexual

Ejercer el trabajo sexual de manera profesional también significa proteger ante todo tu propio cuerpo. Las relaciones sexuales sin protección pueden provocar infecciones de VIH, hepatitis y otras enfermedades de transmisión sexual, que pueden tener graves consecuencias si no se tratan.

Los condones y femidones (condones internos) protegen contra el VIH. También reducen el riesgo de infección de otras enfermedades de transmisión sexual, pero no al 100 por ciento, ya que algunos de los patógenos se transmiten también muy fácilmente, por ejemplo, al besar. Tal es el caso de los virus de la hepatitis B y el herpes.

Por lo tanto, es igual de importante hacerse exámenes periódicamente para que un médico detecte y trate enfermedades de transmisión sexual lo antes posible. Los tests periódicos también son importantes porque no todas las infecciones de transmisión sexual causan síntomas, o los síntomas a menudo pasan inadvertidos.

Los tests y el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual no solo protegen tu propia salud, sino que también evitan que los patógenos se transmitan y que se contagien nuevamente unos a otros.

En el trabajo sexual, la protección significa ante todo:

  • usar siempre un condón o femidón para las penetraciones vaginales y anales y usar siempre condón al hacer una mamada.
  • no permitas que ingrese sangre (incluida la sangre menstrual) o semen en la boca, los ojos y otras aberturas del cuerpo o en lesiones de la piel abierta (por ejemplo, llagas de herpes).

Aquí hallarás información sobre las prácticas sexuales más importantes:

El VIH puede transmitirse durante las PENETRACIONES VAGINALES Y ANALES si no se toman medidas de protección (condones/femidones, profilaxis previa a la exposición (PrEP), protección mediante terapia.

En una infección por VIH no tratada el semen, el fluido vaginal y la sangre menstrual contienen muchísimos virus. Las mucosas del recto, el cuello uterino y la vagina son muy sensibles y pueden absorber fácilmente el VIH (incluso si no se eyacula en el cuerpo), al igual que la mucosa del pene.

Dado que la mucosa vaginal e intestinal puede contener muchos virus, también hay riesgo de VIH para la persona que penetra («activa»).

En el caso de una infección por VIH no tratada, otras enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, la gonorrea o la clamidia aumentan el riesgo de transmisión del VIH, ya que el VIH puede entrar y salir del cuerpo más fácilmente a través de las mucosas inflamadas. En cualquier caso, los condones/femidones (ver ¿Qué utensilios de trabajo necesito?) protegen contra el VIH y reducen el riesgo de infección de hepatitis y otras enfermedades de transmisión sexual.

LAMER O CHUPAR («HACER UNA MAMADA») EL PENE conlleva un riesgo muy pequeño de transmisión del VIH si el semen ingresa en la boca. La mucosa de la boca es muy estable, la saliva diluye los fluidos que contienen el virus y el semen no permanece tanto tiempo en la boca como en la vagina o el recto. Solo se conocen unos pocos casos en todo el mundo en los que se produjo una infección de VIH por sexo oral. Sin embargo, al hacer una mamada es posible que se produzcan infecciones con el virus de la hepatitis y otras enfermedades de transmisión sexual. Los condones también protegen cuando se hace una mamada.

LAMER LA VULVA («cunnilingus», «lamer») conlleva un riesgo muy bajo de contraer el VIH si la sangre menstrual entra en la boca. La mucosa bucal es muy robusta. Al lamer, ingresa paulatinamente solo un poco de sangre en la boca y es, además, diluida por la saliva. El fluido vaginal no representa ningún riesgo de infección, la cantidad de VIH no es suficiente para el contagio al lamer. Pero es fácil infectarse con otras enfermedades de transmisión sexual. Las “barreras bucales”, también conocidas diques dentales (ver ¿Qué utensilios de trabajo necesito?), brindan protección durante el cunnilingus.

Durante las PRÁCTICAS SADOMASOQUISTAS no se debe permitir que la sangre, el semen y las excreciones corporales (heces y orina) entren en contacto con las mucosas o áreas abiertas, de modo de evitar infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. Los objetos que puedan causar sangrado (como látigos o ataduras) deben ser usados en una sola persona; de no ser así, lávalos bien con agua y jabón antes de que sean usados en otras personas.

JUGAR CON ORINA Y HECES es inofensivo en lo que respecta al VIH. Sin embargo, es muy posible que se produzcan infecciones con el virus de la hepatitis y parásitos intestinales si la orina o las heces entran en contacto con la piel lesionada o las mucosas. Después de jugar con heces, no vuelvas a llevarte las manos a la boca hasta que las hayas lavado bien; no tragues la orina. Quien ofrezca jugar con orina y heces debe estar vacunado contra la hepatitis A y B.

LOS CONSOLADORES Y OTROS JUGUETES SEXUALES son seguros cuando los usa una sola persona. Si participan varias personas: Limpia a fondo los consoladores y los juguetes sexuales con agua y jabón antes de usarlos en otro lugar y coloca un condón nuevo sobre el juguete sexual; de lo contrario, los patógenos pasarán de un orificio corporal al otro. Lávate bien las manos después del contacto con juguetes/condones usados: De lo contrario podrían entrar patógenos en la boca a través de los dedos.

Al BESAR —incluso en un beso de lengua intenso—, es imposible infectarse con el VIH, pero sí es probable hacerlo con otras enfermedades de transmisión sexual como, por ejemplo, herpes o hepatitis B.

¿Qué hacer en caso de un «accidente de trabajo»?

Siempre puede suceder que el condón se rasgue o que simplemente se haya olvidado usarlo. Entonces debe mantenerse la calma y hacerse lo correcto: Si han eyaculado dentro de ti, ve primero al baño e intenta orinar. Presionando suavemente puede lograrse que el semen salga de la vagina o los intestinos. Evita el enjuague vaginal e intestinal después de un accidente con preservativos, ya que hacerlo solo empujará el semen más adentro del cuerpo. Además pueden producirse pequeñas lesiones que aumentan el riesgo de contraer el VIH y otros patógenos. Cuanto más tiempo esté el semen en la vagina, mayor será el riesgo de un embarazo no deseado.

Si te entra semen en los ojos durante las relaciones sexuales, enjuágalos con agua lo antes posible.

Si entra semen en la boca, bastará con que lo escupas de inmediato y te enjuagues la boca con agua varias veces. La mucosa de la boca es muy robusta, el riesgo de VIH es muy bajo. ¡No te cepilles los dientes y no uses enjuague bucal con alcohol! Podrían producirse entonces pequeñas lesiones que aumentan el riesgo de infección. Si has tragado semen, NO intentes vomitarlo. Esto también puede conducir a lesiones que aumentan el riesgo.

Si has tenido un alto riesgo de infección, por ejemplo, porque el/la cliente es HIV seropositivo/a y no realiza ninguna terapia contra el VIH, puede ser sensato hacer un tratamiento de cuatro semanas con medicamentos contra el VIH. Sin embargo, esto debe ser decidido junto con médicos/as experimentados/as.

Lo mejor sería comenzar con esta „HIV-PEP“ („profilaxis postexposición contra el VIH)dentro de las dos horas, si es posible dentro de las 24 horas y no más de 48 horas después del contacto de riesgo.

Averigua con antelación dónde puede obtenerse una HIV-PEP , por ejemplo, en la Aidshilfe (organización de servicios en torno al sida) más cercana (ver Información, asesoramiento, apoyo) en kompass.hiv o en aidshilfe.de/pep.

Los embarazos pueden evitarse con la «Pille danach» («píldora del día después»). Debe ser tomada, en lo posible, dentro de las 12 horas, y puede tomarse hasta 72 horas (= 3 días) «después») (algunas preparaciones, hasta 120 horas = 5 días «después»). ¡Puedes conseguir la píldora del día después en la farmacia sin receta!

Básicamente, el embarazo se puede prevenir de manera fiable si se usa otro método anticonceptivo (por ejemplo, el diafragma o la «píldora») además del condón.